Mi confrontación con la docencia


Entre la docencia y mi profesión.

Soy Raúl Cancino Popoca, ingeniero en comunicaciones y electrónica por parte del Instituto Politécnico Nacional en la ciudad de México en Zacatenco. Tengo una especialidad en acústica, una especialidad en informática y tengo varios cursos de ingeniería en audio.

Al igual que muchos compañeros docentes, mi intención fue: Lo último en que trabajaría sería como maestro. Y mira, me encuentro dando clases en el Conalep y muy satisfecho de hacerlo.

Me inicie como maestro un día, en el que el director de la escuela visitó las instalaciones donde yo laboro (Teatro de Cancún); ahí soy el encargado de la parte técnica o como comúnmente se le conoce: jefe de foro. Pues, me toco recibirlo y darle una explicación del equipo que manejamos, del tamaño de las instalaciones, del aforo del teatro, etc. Al ver como me interesaba la explicación que le daba, me hizo una pregunta: ¿Te gustaría dar clases? Y en automático en mi mente la respuesta fue no. Por supuesto que no le dije eso al director, le comente que luego le respondería.

Una vez que su evento paso, me dejo una tarjeta para que lo fuera a visitar. No lo dude mucho y al día siguiente fui a verlo. Me hicieron unas preguntas, me realizaron un examen y el lunes próximo de la siguiente semana, ya estaba dando clases de informática.

Hoy tengo 7 años impartiendo clases. Y día con día, me felicito por haber tomado esta decisión. Me llena de satisfacción encontrarme a alumnos egresados en la calle y que te saluden con respeto y admiración. Diciendo que lo que tu les enseñaste les a servido de algo en su vida y como dice el comercial ¡eso no tiene precio! Es un orgullo presentarte en alguna actividad, en algún convivió, en mi trabajo mismo, como profesor del Conalep; la gente siempre pregunta: ¡ah, eres profesor! Y eso es como un agregado, un plus, que le da a tu persona y por que no, que alguna vez te digan catedrático con todo lo que significa esa palabra.

La satisfacción que tengo como docente, es poder ayudar a todo aquel que se acerca conmigo y poder ayudarlo y sacarlo de dudas. Me hace sentir tan bien, cuando un familiar se acerca a ti y con toda la confianza que existe, te diga vamos a estudiar tío. La responsabilidad es enorme, por que no puedes equivocarte y si lo haces tienes que corregir al instante y buscar más retos y no volver a tropezar con esa misma piedra.

Me molesta de sobremanera (y lo he dicho en el otro foro, sin afán de molestar a nadie) que me entristece, la forma en que algunos maestros dan clases no por convicción, sino por obligación; ya que degradan toda la enseñanza en si. En la universidad, tenía un maestro que tenía un doctorado en comunicación y en su clase, nos dejaba tareas de investigación y todos pasábamos a exponer el tema, mientras él dormía a espaldas de nosotros. Estos hechos y muchos otros que he vivido me llenan de insatisfacción, por que debido a un maestro (los hechos ocurridos en Oaxaca) mucha gente desacredita nuestra maravillosa labor.

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